El libro de los Proverbios

Por: Fray Pablo Iribarren Pascal, OP

Buenas Noches.

Mi trabajo y estilo de vida me llevó en días pasados a consultar el libro llamado, “PROVERBIOS”; no se trata de una novedad literaria, sin embargo, tiene el valor de ser uno de los libros que integran la Biblia, el libro más editado, leído y traducido al mayor número de lenguas. Dicho sea de paso, nuestra comunidad dominica lleva a cabo una traducción de la Biblia a la lengua tsotsil de Zinacantán, Chiapas, que espera concluir con el presente año.
La Biblia es una sencilla “biblioteca” de 73 libros, eso significa la palabra Biblia, biblioteca, estructurada en dos partes, Antiguo Testamento (46 libros) y Nuevo Testamento (27 libros). Los estudiosos de la Biblia, exégetas se les dice, distinguen en ella tres partes según estilos o géneros literarios, tanto en la cultura y tradición hebrea como en la cultura cristiana. Los hebreos sólo aceptan los libros del Antiguo Testamento y le dicen el “Tanaj”, Biblia para nosotros.
Las tres partes del Tanaj de los hebreos, llevan el nombre de la “Torá” = la Ley, son los libros del Pentateuco (cinco primeros libros de la Biblia), la primera. La segunda parte se le conoce con el nombre de Nevi’im = Profetas (anteriores y posteriores) y a la tercera parte la nombran Kethúbim = Escritos (otros escritos).
En nuestra tradición católica-cristiana, la biblia también asume dicha división de tres partes y les decimos, Libros Históricos a la primera, contiene los cuatro Evangelios y Hechos de los Apóstoles; La segunda, comprende los Libros Proféticos, mayores y menores y Apocalipsis y la tercera parte, incluye los Libros Sapienciales o didácticos: las Cartas del Apóstol Pablo; Carta a los Hebreos y Cartas apostólicas: 1 de Santiago, 2 de Pedro, 1 de Judas y 3 de Juan.
Retomando las palabras introductorias a esta página, decía, que había consultado y meditado el libro de los PROVERBIOS, corresponde al género literario Sapiencial-didáctico, y en él encontré una súplica muy especial que, el escritor del mismo, eleva a Dios. La comparto con gusto, pues encuentro en ella la pista por donde, considero yo, debería encaminarse un nuevo orden económico mundial, tan urgente para nuestro mundo, que pudiera contribuir a la desaparición de la “pandemia” de la pobreza, humillante y crónica, que padece un gran sector de la población mundial. Les comparto a la letra dicha plegaria; dice así:
“Dos cosas te pido, Señor, antes de morir, no me las niegues: líbrame de la falsedad y la mentira, (y segunda), no me des pobreza ni riqueza, dame tan sólo lo necesario para vivir (dignamente), no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me lleve a ofenderte” (Prov. 30,7-9).
El libro de los Proverbios es un libro de sabiduría, sapiencial, fruto de la observación y reflexión de hombres y mujeres sabias de la antigüedad, a partir de hechos y vida. Inicialmente, eran voz común del pueblo; enseñanzas que se trasmitían de viva voz de generación en generación y que, en determinado momento de la historia, alguien las puso por escrito. Algunas de ellas se atribuyen directamente al rey Salomón, que gobernó Israel en los años 965 a 928, antes de Cristo. El libro de los Proverbios contiene enseñanzas que despiertan la conciencia e invitan al corazón del niño, del joven y de los mismos adultos, hombres y mujeres, a actitudes positivas, solidarias, justas y nobles.
No quiero proseguir con comentarios sobre la plegaria en concreto que quedó escrita, pues sería, pienso, desdibujar la claridad del texto original; solo invito a leer y releer esa simple plegaria, meditarla y hacerla propia en la vida diaria.

Fray Pablo, OP

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