La Biblia, autores y géneros literarios

Por Fray Pablo Iribarren Pascal, OP

Buenas Noches.

En mi Buenas Noches de la última semana de septiembre introduje, sin programarlo expresamente, el tema de la Biblia, motivado por una frase humilde e plena de sabiduría del libro de Los Proverbios que a la letra dice: “Dos cosas te pido, Señor, antes de morir, no me las niegues: líbrame de la falsedad y la mentira, (y segunda), no me des pobreza ni riqueza, dame tan sólo lo necesario para vivir (dignamente), no sea que la abundancia me aparte de ti y me haga olvidarte; no sea que la pobreza me obligue a robar y me lleve a ofenderte” (Prov. 30,7-9).

Esta frase me dio pie para hablar de la Biblia como pequeña biblioteca, compuesta de 73 libros y de la tradición hebrea-cristiana que distinguió en ella tres clases de libros: históricos, proféticos y sapienciales o de sabiduría. En mi Buenas Noches siguiente, sentí la necesidad de hablar de la Biblia como el libro de la Revelación de Dios, de ahí, que digamos: “Palabra de Dios” al término de cada pasaje bíblico que proclamamos o meditamos. Con razón, en años pasados, apareció una edición de la Biblia bajo el título, “Dios habla Hoy”, dado que la Revelación de Dios es para la humanidad de todos los tiempos.

Ya, embarcado en el tema bíblico, vi necesario tocar el tema de la Inspiración en la Biblia, es decir, el impulso y acompañamiento del Espíritu de Dios a los escritores humanos, afirmando siempre, que Dios es el autor principal de los libros sagrados, lo que evita, que los escritores humanos incurran en error en el contenido revelado. Sin embargo, en el tiempo, y por diversas razones, como lo indicaba en el pasado Buenas Noches, una corriente hebrea, y la protestante luterana, negaron el Don de la Inspiración Divina a varios libros del Antiguo Testamento y en consecuencia a sus autores.

Es muy importante señalar que la inspiración y acompañamiento del Espíritu de Dios a los escritores de los libros sagrados no violenta su persona ni libertad, ni impide su iniciativa y creatividad, más diré: El Espíritu Santo respeta el saber, la formación moral e intelectual, la capacidad del escritor, su estilo literario, su cultura y así, si el escritor es un poeta, escribirá como poeta ( el Cantar de los Cantares, los Salmos); si le gusta la historia destacará elementos y datos históricos, según su visión ( Samuel, Lucas); si es competente en leyes y dirigente, dictará leyes, normas a su pueblo (Moisés); si es un profeta, que se siente elegido de Dios para predicar, anunciar, denunciar, hablará como profeta impulsado por Dios (Amos, Isaías, Jeremías…); si es alguien de imaginación creativa, fantástica y de esperanza, su resultado será un libro de estilo apocalíptico (Ezequiel, Juan); si es un maestro en conducta humana, de sólida base ética y moral tendremos los libros de sabiduría y de conducta (Salomón); si se trata de un escritor, amante de la danza y la oración será un poeta (David); si su escrito es epistolar, tendremos las cartas (Pablo y otros Apóstoles); etc. etc.

A lo dicho en el párrafo anterior es necesario agregar algo más sobre estos escritores humanos. Me refiero a sus culturas, sus mitos y tradiciones, sus normas de vida y legislación; sus límites en el conocimiento de la naturaleza, los orígenes de la misma y sus fenómenos y leyes y los intentos, según su saber, por explicarlos. También hay que tomar en cuenta los sucesos históricos en que el pueblo de Israel se vio envuelto en su proyecto de nación, de Pueblo Elegido y de Alianza con Dios; los mandamientos y el tiempo y circunstancias en que se formularon; el mesianismo de Israel y su realización concreta en Jesús de Nazaret; el Nuevo Pueblo de Dios que surge en un determinado contexto social, político y religioso, la Iglesia y sus Tradición y origen… Esos y muchos otros elementos se ha de tomar en cuenta en la lectura e interpretación de los textos de la Biblia para una lectura adecuada.

Enumerar los diversos géneros literarios en que viene envuelta la enseñanza o la verdad revelada es un asunto bastante complejo, aunque intentaré hacerlo lo más sencillo y breve posible y así comienzo por el género literario histórico, que tiene sus características muy propias, pues el autor sagrado no trata de ser historiador, sino portador de un mensaje salvífico, así sucede cuando el Evangelista San Lucas contextualiza en nacimiento de Cristo (cf. Lc 2), Éxodo, Números, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de los Reyes, 1 y 2 Crónicas, Hechos de los Apóstoles…

El Género poético, estilo literario sumamente abundante en la Biblia, el 30% de los escritos, con sus metáforas, símbolos, ritmo, imágenes…, abunda este género en el libro de los Salmos (David), Cantar de los Cantares, Lamentaciones…

Género literario profético, en los que el autor sagrado se siente elegido, impulsado por el Espíritu a hablar, corregir, anunciar, predice; su narrativa es a veces es poética y hasta apocalíptica. Se destacan los nombres de Isaías, Jeremía, Ezequiel y Daniel y los doce profetas menores y otros.

Género apocalíptico, el escritor se manifiesta como un visionario con imágenes muy fuertes, en su lenguaje aparecen bestias, caballos, rollos, tronos, ángeles portadores del bien y del mal, El Cordero, Cielos Nuevos y Tierra Nueva, el mar, sangre, destrucción y esperanza.

Género narrativo en el que se puede incluir los Evangelios y biografías de personajes: Jesús de Nazaret, con su proyecto del Reino anunciado en parábolas (otro género literario), hechos milagrosos, discursos (otro género) y otros libros, como Ester, Rut, Jonás…

Género legislativo en el que quedarían incluidos los libros Levítico y el Deuteronomio en los que se descubre la voluntad de Dios sobre el gobierno y su responsabilidad social y religiosa, los deberes de los sacerdotes, levitas, costumbre…

Género sabiduría de los libros Proverbios, Eclesiastés, Sabiduría, Eclesiástico… que orientan en el modo de vivir de la persona, de la familia, de los pueblos, las relaciones de unos para con otros…Género Epistolar en el que se incluirían, de modo especial, las Cartas de Pablo, Hebreos y de los Apóstoles Pedro, Santiago, Judas y Juan con sus contenidos, doctrinales y de enseñanza, animación, corrección…

Considero, a mi modo de ver, que los géneros literarios que enumero son los más significativos, pero sin negar la posibilidad de señalar otros más. Lo importante es saber que en esa riqueza y variedad de lenguaje se esconde y se manifiesta la revelación divina. Y, así, cuando nos pongamos en contacto con la Biblia, lo hagamos invocando nos asista el Espíritu Santo y escuchar también las orientaciones de la Iglesia.

Fray Pablo, OP

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