La riqueza de los abuelos y las personas mayores

Por Fray Pablo Iribarren Pascal, OP

Buenas Noches.

Este domingo, deseo hacerme eco de la iniciativa que tomó el día de hoy, el Papa Francisco, tras el rezo del Angelus, de crear El Día de los Abuelos y de los Mayores; sino muchos, si algunos muy olvidados, además de los muchos que han fallecido en esta pandemia en sus casas y sobre todo, en los centros de asistencia social, en los diversos países, a más de sentirme, yo mismo, señalado entre ellos, “los Mayores”, dado mis recién ochenta y ocho años cumplidos este 25 de enero.

Motivó, sin duda al Papa, la creación del Día de los Abuelos y de las personas Mayores la cercanía de la celebración de la festividad de la Presentación de Jesús en el Templo, 2 de febrero, cuando los ancianos Simeón y Ana, movidos por el Espíritu Santo, reconocieron en aquel tierno niño al Mesías Salvador, en brazos de los jóvenes esposos, José y María, al entrar en el templo, siguiendo las ordenanzas de la Ley (Lc 2,22 y ss).

Me parece muy importante la institución de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que se celebrará, en adelante, en toda la Iglesia, todos los años el cuarto domingo de julio, cerca de las fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, los padres de María según la tradición, dado que los abuelos, en especial en nuestra cultura latina, son como la prolongación de los padres, aunque con un tinte de ternura, compasión, educadores en la fe y en el amor a los nietos, cuando no, llegan también muchas veces a suplir a los mismos padres, ausentes por emigración, separación de los padres, muerte…

Ayer tarde, al término de una celebración en el templo de Nuestra Sra. de Caridad, saludaba y despedía a los asistentes y di con una señora y su hija, que no podía contener sus lágrimas, y sólo me dijo, “que hacía unos meses, que había muerto su abuelita y no la podía olvidar”. Y, como éste, son muchos los casos que he vivido en mi servicio.

Dice el Papa Francisco, inspirado en el profeta Joel: es importante que los abuelos se encuentren con los nietos y los nietos con los abuelos y los abuelos recobrarán vida y ambos vivirán y profetizarán (cf Joel 3,1). Es esto lo que celebramos el 2 de febrero próximo, en que los ancianos Simeón y Ana se encuentran con Jesús al pie del Santuario y su vida cobra un sentido nuevo.

De ahí, “que la Pastoral de las personas mayores es una prioridad inaplazable para toda comunidad cristiana”, dice el cardenal Farrel. “En la Encíclica Fratelli tutti, nos recuerda, el Santo Padre, que nadie se salva solo. En esta perspectiva es necesario, dice, atesorar la riqueza espiritual y humana que se fue transmitiendo a lo largo de las generaciones”.

Estemos alertas a ese Cuarto Domingo de julio del presente año y colaboremos e la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores.

Fray Pablo, OP

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