No hay otra manera

Por Fray Pablo Iribarren Pascal, OP

Buenas Noches.

Este viernes pasado, fui invitado a la presentación de un documental, titulado: “NO HAY OTRA MANERA”, en reconocimiento a Fray Raúl Vera López, obispo emérito de Saltillo, Coahuila, fraile dominico, en el que tuve cierta participación por una entrevista que precedió a su composición bajo el esmero profesional de Jacky Campbell, Fernando Hernández, Rocío Hernández Adalberto Peña.

Me llamó la atención el título: “NO HAY OTRA MANERA”. Sin duda, los autores del documental sobre el obispo y pastor, Fray Raúl, querían destacar con dicha expresión, que “no hay otra manera” de ser obispo, pastor, que el modo de Jesús, quien lo expresó de palabra y lo confirmó con la vida: “Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas… Conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas” (Jn 10 11-15).
El Obispo, sucesor de los apóstoles, ministro de Cristo y administrador de los misterios de Dios (1 Cor 4,1), ama y entrega su vida, bien sea en un acto heroico, como el Pastor Divino, Jesús o Mons. Romero del Salvador, o en un desgaste no menos heroico, en el servicio, día a día, al Pueblo de Dios. Así lo ha hecho Fray Raúl Vera.
Jesucristo ha sido el modelo a seguir para muchos pastores de América Latina. Permítanme recordar a Fray Antonio de Valdivieso, OP, el primer obispo mártir de América, 1550, en León de Nicaragua, asesinado por denunciar el negocio sucio y criminal de venta de esclavos. Otros, entre ellos Samuel Ruiz García, han padecido denuncias, mentiras, calumnias, persecución.
El ejercicio pastoral de Fray Raúl Vera ha tenido tres momentos, conforme a los destinos que la Iglesia le pidiera, por voluntad y envío del Papa, y en los tres lugares destacó su amor solidario y entrega generosa a todos, sin rechazar a nadie por su condición política, social, cultural o económica, aunque si priorizó su celo por la justicia, por los derechos de la persona, por la dignidad e igualdad de hombres y mujeres y de grupos humanos. Ha sido como un nuevo fray Bartolomé de las Casas en el siglo XX y XXI.
El primer destino de Fray Raúl, por su consagración episcopal en 1987, el 20 de noviembre, fue la Diócesis de Ciudad de Altamirano; un medio en general campesino, con grandes limitaciones en el ámbito de la salud y las comunicaciones, con presencia del narcotráfico y gran pobreza. Supo acompañar y defender la dignidad de la persona y motivó a los sacerdotes y servidores de la Palabra y religiosas, inspirado en el Plan de Un Mundo Mejor (UMAE); despertó la solidaridad cristiana en personas de recursos. Creó el Centro Social, “Monseñor Navarro Ramírez” para atender a los pobres de su Diócesis e inició la defensa de los Derechos Humanos.
La segunda etapa de la vida, de Fray Raúl obispo, por voluntad del Papa Juan Pablo II, la vivió en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, siendo nombrado obispo Coadjutor con derecho a la sucesión, el 14 de agosto de 1995.
La Iglesia de San Cristóbal, marcada por las culturas de los pueblos originarios: tzotziles tseltales, ch’oles y tojolabales, más alguna otra etnia en minoría, y sus opciones claras por los pobres, los indígenas, las mujeres y los derechos de las colectividades originarias, recibió al Obispo Raúl, con cierta reserva y temor; sin embargo, la entrega a la causa del Evangelio del nuevo obispo y pastor, favoreció su encarnación en el nuevo medio cultural y despejó los temores infundados sobre su persona.
El obispo titular, Samuel Ruiz, en aquel momento, y Fray Raúl Vera son obispos de una especial sensibilidad por la causa de los pobres, los marginados y excluidos, los indígenas…, ambos caminaron juntos y las opciones diocesanas se vieron reforzadas con la presencia y espíritu de Fray Raúl Vera. La sintonía entre ambos pastores: Tatic Samuel, obispo y Raúl Vera coadjutor y la generosidad de ambos al pueblo de Dios, sin reserva ni distinciones, hizo que muy pronto se conociera también a Fray Raúl con el amoroso título de “Tatic” Raúl.
Fray Raúl Vera asociado con Samuel Ruiz, contribuyeron a crear condiciones de diálogo entre el Ejército Zapatista y el Gobierno de la República, en las situaciones conflictivas que se dieron en el año 1994 y siguientes, y fueran garantizadas las condiciones de vida más justas para los pueblos indígenas mayas de la región; Fray Raúl dirigió el Centro de Derechos Humanos, Fray Bartolomé y creó el Centro Interreligioso de reflexión y estudio de las sagradas Escrituras. Contribuyó grandemente al III Sínodo de la Diócesis de San Cristóbal, que se firmó en 1999.
Es nombrado obispo de Saltillo, Coahuila, el 30 de diciembre de 1999, destino y servicio que acepta con un corazón roto y con un gran espíritu de obediencia por su amor entrañable a la Iglesia que animó toda su vida. Organizó como primera medida el Plan Orgánico de Pastoral orientado a una evangelización integral y no tardó, por su amor a la justicia y a su pueblo doliente, en crear el Cent ro Diocesano de Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”. En este trabajo como en las demás actividades tuvo el acompañamiento de los clérigos, religiosa y laicos.
Fue sumamente solidario con las causas de los mineros del carbón y su seguridad y derechos laborales, Con relación al siniestro que sufrieron los mineros, el 19 de febrero de 2006, en el que murieron 65 hombres, en la mina Pasta de Conchos, no cesó en la lucha por que se recobraran sus cuerpo, se hiciera justicia con sus familias, esposa e hijos.
No dejó en olvido en su pastoral y corazón grande los sectores más indefensos en el ámbito social como lo son los migrantes con el proyecto, Frontera con Justicia; se interesó por el sector de los homosexuales, el colectivo de LGBT y los desaparecidos. No pasó desapercibido para el Covid-19.
Llegado a los 75 años, Fray Raúl Vera, obispo-pastor de la Diócesis de Saltillo, presentó al Papa su renuncia a la Diócesis, el 2 de junio 2020. El 21 de noviembre de 2020 el papa Francisco aceptó su renuncia. Así, Fray Raúl Vera López, pastor y obispo emérito quedó en libertad para servir a la Iglesia y al mundo a donde el Espíritu de Jesús, que siempre le acompañó en su misión, le lleve.

Felicidades, Fray Raúl Pastor.

Fray Pablo, OP

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