Quiénes somos

Los Dominicos en México

Somos la Provincia de Santiago de México de la Orden de Predicadores, una familia religiosa con una profunda huella espiritual y cultural en el país. Fundados por Santo Domingo de Guzmán, tenemos como misión fundamental la predicación del Evangelio para la salvación de las almas. Nuestra identidad se forja en un estilo de vida apostólico que armoniza la vida en comunidad, la oración, el estudio profundo de la Verdad y el compromiso con la misión. Nos consideramos «amigos de Dios», llamados a compartir el contenido de la fe con todos.

Una Familia Extensa y Diversa

La misión de la «Santa Predicación» en México es una tarea compartida. Formamos parte de una gran Familia Dominicana que incluye:

  • Frailes (clérigos y cooperadores).
  • Monjas de vida contemplativa y clausura.
  • Hermanas de vida activa y apostólica.
  • Laicos comprometidos a través de fraternidades
  • Movimiento Juvenil Dominicano (MJD).

Esta familia se coordina y fortalece a través del Consejo Nacional de la Familia Dominicana en México (CONAFADOM), que promueve el encuentro y la colaboración entre todos sus miembros.

Raíces Profundas en México

Los dominicos fuimos una de las cuatro órdenes religiosas principales que evangelizaron la Nueva España, llegando con la primera misión en 1526. La Provincia de Santiago de México fue la primera jurisdicción dominicana en el territorio, desde la cual se extendió nuestra labor evangelizadora y cultural.

De esta provincia madre surgieron otras tres durante el periodo virreinal. Tras los embates de las Leyes de Reforma, la Provincia de Santiago de México fue formalmente restaurada en 1961, y hoy es la única provincia dominicana en el país, abarcando todo el territorio nacional.

Nuestras Prioridades Hoy

Guiados por nuestro Capítulo Provincial de 2021, nos consagramos con especial dedicación a tres prioridades apostólicas:

  1. El mundo juvenil y universitario: Para acompañar y evangelizar a las nuevas generaciones.
  2. La atención a los pueblos originarios, marginados y excluidos: Llevando la esperanza del Evangelio a las periferias.
  3. La formación de los laicos: Fortaleciendo su misión en el mundo y en la Iglesia.