Misa Dominical – Domingo XIV de Tiempo Ordinario

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Celebremos juntos la eucaristía en el Templo de Santa María de la Anunciación (Parroquia Universitaria CUC en la UNAM) de los frailes dominicos en la Ciudad de México. ¡Tu donación, se convierte en predicación! Los Frailes Dominicos del Convento de San Alberto Magno hace 60 años fundaron, junto a la UNAM, la Parroquia Universitaria, el Centro Universitario Cultural y el Centro de Acción Social Copilco; su presencia, acompañamiento y labor ha sido continua hasta nuestros días. Actualmente, es también convento de formación de los frailes dominicos en el ciclo de Teología, previo a su ordenación sacerdotal. Las difíciles circunstancias actuales y la importancia de ofrecer una buena formación académica y religiosa a nuestros jóvenes, nos lleva a solicitar tu aportación económica y tu oración solidaria. Así, te invitamos a compartir nuestra Misión de Alabar, Bendecir y Predicar. ¡Muchas gracias! https://donorbox.org/centro-universitario-cultural

Quiénes somos

Los Dominicos en México

Somos la Provincia de Santiago de México de la Orden de Predicadores, una familia religiosa con una profunda huella espiritual y cultural en el país. Fundados por Santo Domingo de Guzmán, tenemos como misión fundamental la predicación del Evangelio para la salvación de las almas. Nuestra identidad se forja en un estilo de vida apostólico que armoniza la vida en comunidad, la oración, el estudio profundo de la Verdad y el compromiso con la misión. Nos consideramos «amigos de Dios», llamados a compartir el contenido de la fe con todos.

Una Familia Extensa y Diversa

La misión de la «Santa Predicación» en México es una tarea compartida. Formamos parte de una gran Familia Dominicana que incluye:

  • Frailes (clérigos y cooperadores).
  • Monjas de vida contemplativa y clausura.
  • Hermanas de vida activa y apostólica.
  • Laicos comprometidos a través de fraternidades
  • Movimiento Juvenil Dominicano (MJD).

Esta familia se coordina y fortalece a través del Consejo Nacional de la Familia Dominicana en México (CONAFADOM), que promueve el encuentro y la colaboración entre todos sus miembros.

Raíces Profundas en México

Los dominicos fuimos una de las cuatro órdenes religiosas principales que evangelizaron la Nueva España, llegando con la primera misión en 1526. La Provincia de Santiago de México fue la primera jurisdicción dominicana en el territorio, desde la cual se extendió nuestra labor evangelizadora y cultural.

De esta provincia madre surgieron otras tres durante el periodo virreinal. Tras los embates de las Leyes de Reforma, la Provincia de Santiago de México fue formalmente restaurada en 1961, y hoy es la única provincia dominicana en el país, abarcando todo el territorio nacional.

Nuestras Prioridades Hoy

Guiados por nuestro Capítulo Provincial de 2021, nos consagramos con especial dedicación a tres prioridades apostólicas:

  1. El mundo juvenil y universitario: Para acompañar y evangelizar a las nuevas generaciones.
  2. La atención a los pueblos originarios, marginados y excluidos: Llevando la esperanza del Evangelio a las periferias.
  3. La formación de los laicos: Fortaleciendo su misión en el mundo y en la Iglesia.

 

 

Identidad y Misión

Los Dominicos en México

Nuestra identidad y misión en México se fundamentan en el carisma original que Santo Domingo de Guzmán instituyó para la Orden de Predicadores: una vida dedicada a la predicación para la salvación de las almas. Este ministerio no es solo una actividad, sino la razón de ser de nuestra Orden y el fin que da sentido a nuestra existencia.

Los Pilares de Nuestra Identidad

El estilo de vida dominicano, la vita vere apostolica, se articula en cuatro pilares fundamentales que se entrelazan y se fortalecen mutuamente:

  1. Vida Comunitaria: Siguiendo el ejemplo de los Apóstoles, nos mantenemos unánimes en la vida común, compartiendo fraternalmente lo que somos y tenemos, fieles a los consejos evangélicos.

  2. Oración Litúrgica: Somos fervientes en la celebración de la Liturgia, especialmente la Eucaristía y la Liturgia de las Horas, fuente y cumbre de nuestra misión.

  3. Estudio Asiduo: Nos consagramos al estudio de la Verdad, creyendo que la fe y la razón se complementan. El estudio profundo y constante nos permite anunciar el Evangelio con solidez y relevancia.

  4. Predicación o Apostolado: Es la culminación de nuestro carisma. Todo lo que somos y hacemos está ordenado a la misión de predicar la Palabra de Dios al mundo.

Esta identidad se vive y se expande en la riqueza de la Familia Dominicana, que integra en una misma misión a monjas de clausura, frailes, hermanas de vida activa y laicos comprometidos.

La Misión en la Historia de México: Raíces y Expansión

Llegamos a la entonces Nueva España en 1526, convirtiéndonos en uno de los pilares de la evangelización. Nuestra misión inicial estuvo marcada por un profundo debate interno sobre el mejor modo de predicar:

  • La Corriente Monacal o de Observancia, liderada por Fray Domingo de Betanzos, priorizaba la vida contemplativa en el convento, enfocándose en la oración y el estudio.

  • La Corriente Apostólica o Misionera, con figuras como Fray Bartolomé de las Casas, abogaba por una presencia activa entre la población, defendiendo los derechos de los pueblos originarios y promoviendo su evangelización.

Esta tensión creativa moldeó nuestra expansión. Mientras la Provincia de Santiago de México (1532-1535) se consolidaba en el centro del virreinato, muchos frailes, buscando nuevos campos de misión, se dirigieron al sur. Su labor en las regiones Mixteca y Zapoteca fue tan fecunda que llevó a la creación de la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca en 1592.

Con el tiempo, nuestra labor se diversificó hacia el apostolado urbano, la fundación de cofradías (siendo la del Rosario una de las más emblemáticas), la enseñanza en la Universidad de México y la expansión hacia las fronteras del norte. Nos consagramos al estudio, la promoción de la devoción y la defensa de la dignidad humana, dejando una huella imborrable en la espiritualidad y la cultura de México.

Nuestra Historia

Cinco Siglos de Presencia en México

La historia de los Dominicos en México es una saga de fe, convicción y resiliencia que comenzó en el siglo XVI y perdura con vigor en el siglo XXI. Desde su llegada, nuestra Orden ha sido un actor fundamental en la evangelización, la cultura y la defensa de la dignidad humana en este territorio.

I. Los Primeros Años: Llegada y Establecimiento (Siglo XVI)

La primera misión dominicana arribó a la Nueva España en 1526, de la mano de Fray Tomás Ortiz. Después de vivir inicialmente con los franciscanos, se establecieron de manera permanente en la Ciudad de México en 1527. Poco después, entre 1532 y 1535, se erigió canónicamente la Provincia de Santiago de México, la primera provincia dominicana en el continente, que extendió su labor evangelizadora principalmente por las regiones de Morelos, Oaxaca y Chiapas.

Estos inicios estuvieron marcados por un debate fundacional sobre la mejor forma de vivir nuestro carisma:

  • La visión de Fray Domingo de Betanzos, fundador de la orden en Nueva España, priorizaba una vida de estricta observancia monacal, centrada en la oración y el estudio dentro del convento.

  • La visión de Fray Vicente de Santa María impulsaba una evangelización activa, que llevó a los frailes a adentrarse en regiones como Oaxaca para vivir y predicar entre la población.

Esta tensión creativa entre la contemplación y la acción misionera definiría nuestra identidad y expansión.

II. Expansión y Florecimiento (Siglos XVI y XVII)

La vitalidad de la Provincia de Santiago de México fue tal que dio origen a nuevas provincias, fruto de las distancias, las necesidades pastorales y el desarrollo de identidades regionales:

  • Hacia 1551, la región de Chiapas y Guatemala se segregó para formar su propia provincia.

  • En 1592, se creó la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca, donde los dominicos se dedicaron intensamente a la evangelización de los pueblos mixtecos y zapotecos.

  • En 1661, surgió la Provincia de San Miguel y los Santos Ángeles de Puebla, impulsada por el crecimiento y la iniciativa de los frailes criollos.

Durante este periodo virreinal, nuestra labor se diversificó en la predicación, la fundación de conventos y colegios, el estudio riguroso y la defensa de los derechos de los pueblos originarios.

III. Crisis, Supresión y Renacimiento (Siglos XVIII-XX)

El siglo XVIII marcó el inicio de un periodo de transformaciones y declive. A pesar de contar con figuras ilustres como Fray Servando Teresa de Mier, precursor de la Independencia, y Fray Antonio Alcalde, notable obispo y benefactor social, las circunstancias políticas llevaron a un punto crítico.

Con la aplicación de las Leyes de Reforma en 1859, se decretó la exclaustración de los religiosos. Nuestro convento madre de Santo Domingo en la Ciudad de México fue cerrado en 1861, y la Provincia de Santiago dejó de existir formalmente.

Sin embargo, la semilla dominicana no se extinguió. A finales del siglo XIX, con el apoyo de dominicos españoles, se inició un lento pero firme proceso de reconstrucción. Este camino culminó en 1961, con la restauración formal de la Provincia de Santiago de México, marcando el inicio de una nueva etapa de vida y misión.

IV. La Misión en el Siglo XXI: Predicación para el Mundo de Hoy

Hoy, la Provincia de Santiago de México continúa viva y activa, fiel a su carisma de predicar para la salvación de las almas. Adaptándonos a los nuevos tiempos, hemos abrazado nuevos proyectos como:

  • Centro de Estudios Filosóficos Tomás de Aquino (CEFTA)
  • Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria
  • Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH)
  • Centro Universitario Cultural (CUC).

Nuestra historia, con sus luces y sombras, es testimonio de una fe inquebrantable y un compromiso perdurable con el pueblo de México.