«Reciban el Espíritu Santo»

Por Fray Pablo Iribarren Pascal, OP

Buenas Noches.

Hoy, muy de mañana, pensando en ustedes, abrí el Evangelio de Juan y leí muy despacio, mejor dicho, medité el pasaje en el que Jesús, transformado por su muerte y glorificación en la cruz, en dimensión de eternidad, se hace presente en el cenáculo, estando las puertas cerradas por temor a una represión de los que llevaron a la muerte a Jesús, y saludándolos, Shalom -Paz, bienestar, armonía- a ustedes, saludo clásico en la cultura hebrea, les dijo: “Así como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes”. Dicho esto, sopló sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes perdonen, les queden perdonados…” Y, en mi mente, estalló un recuerdo:

Me vi, adolescente, un invierno de abundantes nieves, en la puerta de la iglesia de mi pueblo natal, vestido de túnica roja y sobrepelliz blanca, con ocho o nueve años, acompañando a Don Santiago Egea, párroco de mi pueblo. Ante nosotros estaba una familia: los papás con sus hijos y un matrimonio de personas maduras en edad y fe, los padrinos, con una niña tierna en brazos a quienes Don Santiago, iniciando un diálogo, les preguntó:

_ ¿Cómo te llamas, niña? MARÍA DE LAS NIEVES, escuché que respondían los padrinos, a nombre de la pequeña.
_¿Qué pides a la Iglesia de Dios? Y por boca de sus padrinos, la niña respondió: LA FE.
– Y, ¿qué te da la fe?
– Responde: LA VIDA ETERNA.
Entonces el sacerdote expuso con brevedad: “Si quieres la vida eterna, guarda los mandamientos: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo”.
A continuación vi que el sacerdote, sopló tres veces, sobre el rostro de MARÍA DE LAS NIEVES y dijo: “Espíritu malo, sal de la niña y deja el lugar al Espíritu Santo Paráclito”. Y signó a la criatura en la frente y en el pecho, diciéndole:
_“Recibe el signo de la Cruz tanto en la frente como en el corazón”. Luego impuso su mano derecha sobre la cabeza de MARÏA DE LAS NIEVES y le dio a gustar la sal.
El bautismo, rito sagrado de la Iglesia católica y cristiana, del Agua y del Espíritu Santo, por el que se realiza en mí, en ustedes y en todo creyente cristiano la Pascua de Cristo, “para transformarnos a su imagen: el bautizado es de Jesucristo, es Él el Señor de su existencia”, escribe el Papa Francisco.
Bautizar, expresión de la lengua griega, significa “sumergir”, baño de agua, purificación, lavado, no tanto del cuerpo sino del alma; pudiera decirse de la persona, “que se sumerge en Cristo”, por la fuerza del Espíritu Santo; el bautismo “nos sumerge en la muerte y resurrección –la Pascua de Cristo-y se alcanza el perdón de los pecados, como se lee en el Evangelio de Juan, que meditaba esta mañana y citaba en un principio de esta reflexión.
Hoy, Segundo Domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia por voluntad del Papa Juan Pablo II, en el año 2000; no hace mucho. se conocía como Domingo in Albis, por los nuevos cristianos bautizados en la Vigilia Pascual, la Noche Santa, este domingo, dichos bautizados, entraban en la celebración solemne dominical con las vestiduras blancas con que se les había revestido al salir de la piscina o pila bautismal, en señal de su purificación y la gracia del Espíritu Santo recibida en su bautismo. Hoy podemos nombrar a este domingo, como Domingo in albis, es decir, de las Túnicas blancas por la Misericordia Divina, dado que Cristo y el rito bautismal que nos incorpora a Él, es fruto de la misericordia de Dios Padre.

Concluyo mi breve reflexión dominical, Buenas Noches, invitando a asumir este Tiempo de Pascua, cincuenta días al 23 de mayo, festividad de Pentecostés, para una revisión acerca de mi fidelidad a mi compromiso bautismal, que Don Santiago Egea, el ministro que me bautizó a mí, en una mañana de helada y de nieve, un 25 de enero, formulaba diciendo:

“Si quieres la vida eterna, guarda los mandamientos: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo”. Desde este momento en que lees y meditas mi Buenas Noches, puedes comenzar dicha revisión de vida

Ora, medita bajo la luz del Espíritu Bautismal.

Fray Pablo, OP