Contra la trata de personas
- Buenas noches
- 6 agosto, 2023
Buenas Noches
De cara a mi Buenas Noches dominicales, abrí de madrugada, el Libro Sagrado y me encontré con un texto que me llamó a la reflexión, decía a la letra: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra “lleno de alegría”, va y vende cuanto tiene y adquiere aquel campo. Otro tanto hizo un comerciante en pernas finas, encontró una joya de gran valor y dio todo por ella (cfr. Mt 13,44-46).
“Lleno de alegría”, expresión que golpeó con fuerza mi ser, como, sin duda, golpeó también el corazón de mujeres y hombres que escucharon al Maestro Divino: comerciantes, campesinos, escribas, publicanos; letrados, sabios e iletrados; jóvenes, ancianos, gente madura y de toda edad y condición, lo dejaron todo con alegría por el Reino, tesoro inigualable. No escatimaron nada por tener y vivir aquel tesoro del que les habló el Maestro Jesús, que acaparó su atención y colmó sus aspiraciones de paz.
“Un tesoro”, que satisfizo las ansias de felicidad y engendró paz, armonía en el corazón humano: “shalom”, paz verdadera. Ese tesoro no es otro que Dios, Abba, su Reino de justicia y de paz, que colmó el corazón de Cristo de dicha y fortaleza para su proyecto de vida nueva para la humanidad, y le hizo ser lo que fue, el Salvador, por su amor solidario a la humanidad. Siguiendo sus huellas, llevó y sigue llevando a mujeres y hombres de toda posición social y cultura a una auténtica dicha.
En contraste con este camino de paz, que es el Reino de Dios, se alzan grandes fuerzas malignas, iba a calificarlas de “sobrehumanas”, (aunque nada hay imposible con la fuerza y vigor espiritual que procede de Dios), que planean y buscan la felicidad y la paz (egoísmo) a través de la violencia, del secuestro, del asesinato, del chantaje, de la muerte, “la trata de personas”, cosa que se opone frontalmente al Reino de Dios.
Al nombrar en este momento, “la trata de personas”, intento destacar la necesidad de unir todas las fuerzas humanas y divinas en el camino a la paz y la armonía, hacia la auténtica shalom, al Reino de Dios. Deseo recordar, que, en este día, 30 de julio, celebramos, El Día Mundial Contra la Trata de Personas, instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 18 de diciembre de 2013, para concientizar sobre la situación de las víctimas, esclavos, del tráfico de seres humanos y promocionar y proteger sus derechos. Tal esclavitud de personas involucra a todos los países y es algo tan extremadamente vergonzoso, que debería erradicarse por completo en el mundo. En la actualidad se contabilizan cuarenta millones de esclavizados en la prostitución.
La Red Rahamin, red de la vida consagrada contra la trata de personas, participa activamente en la lucha contra la “esclavitud moderna” con actividades de prevención, sensibilización y atención a posibles víctimas de trata de personas. En los últimos años se ha recrudecido el número de víctimas de esta plaga social que incluye al país y al mundo entero. Las personas y países más pobres son los más afectados por este mal, y en particular, se han acentuado las víctimas en las caravanas de migrantes que ingresan en el país: niñas, niños, mujeres y hombres son secuestrados y enfocados al campo de la prostitución, por grupos criminales y los cárteles de la droga y del crimen organizado.
Retomando el tema ¿En qué consiste y cuál es el tesoro del que habla el Maestro Jesús, que causa tanta alegría, consuelo y paz al buscarlo, adquirirlo y vivirlo aquí y ahora? El tesoro de tanto valor no es otra cosa, sino Dios, que se manifestó en la Historia en Jesús de Nazaret. De ahí, que el conocimiento de Jesucristo es sumamente necesario, dado que nos lleva al conocimiento del Dios, que se revela en Jesús como el Padre, Abba, de compasión y misericordia, que despierta amor en nuestro corazón y destierra de nuestro ser miedos, temores y dudas y nos hace vivir y esforzarnos, como hermanos y hermanas, en el proyecto que decimos de Jesús: el Reino de Dios.
El Reino de Dios incluye necesariamente la fraternidad, pues en Cristo, “Primogénito entre muchos hermanos/as”, en expresión de Pablo de Tarso (Rom 28,30), nos constituye en hijos/as de Dios y en consecuencia en hermanos/as, los unos de los otros, por encima de razas, culturas.
De ahí, que este tesoro -Abba- incluye la hermandad, la compasión, el perdón la ayuda mutua, la solidaridad con las víctimas, en especial de esta plaga, “la trata de personas”, que tanto se va expandiendo. Reino de Dios es vivir con alegría, dejando de lado el modo fácil y engañoso que nos ofrece este mundo: lujo, consumo, riqueza, poder, prestigio, vanidad, egoísmo, corazón de piedra… No se trata de una renuncia, cuanto de evitar aquello que destruye la vida humana y divina y asumir y revitalizar el tesoro escondido, la partícula divina, que anida en lo profundo de todo ser humano.
Meditaba también este amanecer el pasaje en que el rey Salomón asume el Reino de Israel, y sintiendo la carga de tan gran responsabilidad, ora al Dios de sus padres y de la vida, pidiendo el Don de la sabiduría para dirigir a su pueblo. La respuesta de Dios, ante tanta sencillez y verdad, será sencillamente maravillosa: “Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti” (1Rey 3,5-13).
Es el momento para solicitar tan gran Don. La Sabiduría es la virtud que acompaña en la toma de decisiones rectas y sanas en la vida.
Fray Pablo o.p., 30 julio 2023.