Día Internacional de la Traducción, en honor de San Jerónimo

Buenas Noches

Muy cercano se halla todavía el 30 de septiembre, declarado Día Internacional de la Traducción, el 24 de mayo de 2017, por el Consejo General de las Naciones Unidas, bajo la inspiración e iniciativa de la Federación Internacional de Traductores de la Biblia (FIT), que ya lo había declarado como tal en 1991, en honor a San Jerónimo, por la traducción que llevó a cabo de la Biblia de las lenguas originarias -hebreo y griego- en que se escribió, a la lengua latina., conocida como la Vulgata. San Jerónimo, en su traducción, tomó en cuenta otras traducciones parciales anteriores –Vetus Latina, de escasa calidad literaria- habida cuenta, que el latín era en ese momento la lengua común del pueblo y en uso en la celebración litúrgica cristiana.

San Jerónimo, nació por el año 340 en Estridón, Dalmacia (actual Croacia)o cuyo nombre original es … nacido en la actual Yugoeslavia fue enviado a los doce años a Roma para su formación y estudios donde destacó por su gran capacidad intelectual con gran aprovechamiento gran cursar su estudios y formación. Estudió los libros clásicos griegos: Homero, Platón… y los latinos: Cicerón, Virgilio… y alcanzó un alto nivel en el conocimiento y escritura de la lengua latina, generando en él actitudes de soberbia, engreimiento selectivo y ofensivo.

Cierto día, en visión nocturna o sueño, tuvo un encuentro con el Maestro Jesús, a cuya luz tomó conciencia de la senda equivocada por la que andaba y tomó la firme resolución de cambiar: se convirtió y dejando los espacios de vanidad y lucha de poder en que se encontraba, se encaminó a un desierto físico y penitencial, lejos de toda lisonja, vanidad y orgullo, cerca de Antioquía, de donde salió, después de algún tiempo, dispuesto a servir y dar vida con los carismas y el regalo de la sabiduría, fruto del Espíritu, siendo admitido en el Orden de los Presbíteros.

De regreso a Roma, por el año 380, renovado y fortalecido, se entregó al servicio de la Palabra, conforme a su talento, y, en aquellos mismos círculos y espacios en los que se había movido con orgullo y prepotencia, dio testimonio de los valores como la humildad, austeridad y verdad por los que había optado en su conversión, generando una corriente de espiritualidad según el modo de su Maestro Jesús de Nazaret, entre las mismas personas que desorientó en su vida anterior.

El Papa San Dámaso, con el que había creado cierta cercanía por su condición de sacerdote, lo nombró secretario personal y conociendo sus cualidades y formación lingüística y el conocimiento que tenía de las Sagradas Escrituras, le pidió tradujera la Biblia a la lengua latina desde las lenguas originarias del hebreo, arameo y griego en que fueron escritas. Para ello vio necesario trasladarse a Belén, seguido de algunas personas que habían cambiado de vida con su ejemplo: Paula, Eustoquio y otros compañeros. Esto sucedía por el año 385 al 390 en donde vivió hasta su muerte por el año 420 de nuestra era.

Se establecido, san Jerónimo, en Belén, cerca de donde la tradición ubica la Gruta de la Navidad, donde se habilitaron otras varias grutas, que hoy día se aprecian y visitan, entre ellas la gruta de San Jerónimo, muy cercana, repito, justo al lado norte de la gruta de la Navidad, donde según la tradición afirma nació Jesucristo, el Salvador. Con el paso de los años, san Jerónimo, creo monasterios de hombres y mujeres, animados por su espíritu de trabajo, estudio, oración y silencio, que el orientaba en el crecimiento espiritual.

Durante estos años, San Jerónimo, se empeñó en la arduo trabajo de la traducir la Biblia a la lengua latina desde “los textos originales” en que fue escrita en las lenguas hebrea, griega y alguno de los libros en la lengua caldea. El servicio que san Jerónimo prestó a la Iglesia, en particular, a la Iglesia latino-occidental, fue enorme, pues su traducción se incorporó oficial y totalmente a la liturgia latina; su versión al latín de la Biblia tuvo transcendencia de siglos, hasta nuestros días.

Su traducción de la Biblia del Santo ha estado y sigue estando en la base de diversas traducciones: español, alemán, inglés francés… y, en tiempos más modernos, en multitud de traducciones a lenguas originarias de diversas nacionalidades: tsotsil, tseltal, soque, ch’ol, tojolabal, mame, cachiquel… en nuestro continente y de pueblos originarios de los continentes asiáticos: china, india…, africano y australiano; la Biblia se ha vertido a más de tres mil lenguas, se editan al año unos sesenta millones de ejemplares. Es el libro más universal; la tradición afirma que fue la Biblia el primer libro editado en la primera imprenta de Gutemberg, en el año 1456.

Contemplo en visión mental al monje Jerónimo, hombre sabio, de carácter y temperamento fuerte, en plena madurez, cubierto con su cogulla y ropas de eremita, rodeado de cientos de libros sagrados en rollo, sentado frente a la mesa, en su gran cueva, descifrando el contenido que encierran las bellas y complejas letras de antiguos idiomas hebreo, ,griego, caldeo, a la luz de antorchas unas veces y otras, a la luz del brillante y cálido del sol mediterráneo, volcado sobre los rollos bíblicos de piel de animalitos –pergamino- o pasta de papiro de las orillas de Río Nilo, que le rodean, descubriendo el sentido profundo y misterioso, literal y espiritual, que esconden las antiguas Escrituras Sagradas, que decimos Biblia, biblioteca de 73 libros, bajo la asistencia del Espíritu.

Un destalle por último. Aunque carezca de fundamento histórico, me agrada visualizar en mi visión al Santo Jerónimo, el traductor de los Libros canónicos, en la gruta de Belén, con el fiero e indomable león, “rey de la selva”, acostado agradecido a sus pies, como lo han representado los artistas del óleo y acuarela en sus lienzos, pintado magistralmente, conforme a la antigua leyenda del león herido, que buscó y encontró refugio y salud en el Santo.

La Biblia con sus múltiplex libros y lenguas en que se ha vertido la Palabra de Dios, podemos decir que ha llegado hasta los confines de la tierra y ha inspirado a todas las culturas y razas existentes el Camino que conduce a la paz interior personal y social, presente y eterna.

Leamos y meditemos diariamente los Libros Sagrados de nuestra cultura cristiana, apreciando también los libros, tradiciones, mitos, orales y escritos saludables, de otras culturas, en las que subyacen las “Semillas del Verbo”, es decir, las enseñanzas divinas, que cada pueblo y cultura heredó de sus antepasados más remotos, dado que el Espíritu Eterno, generador de las cosas y de la vida, quedó oculto en ellas y la misma Biblia, la inspiró “ÉL”.

Fray Pablo o.p. 2 de octubre 2022.