Transformación Social de los Pueblos Originarios

Buenas Noches.

Participé ayer sábado en el Foro DIALÉCTICA, MUSEO JTATIK SAMUEL, con el tema: “Mirada a la Transformación Social de los Pueblos Originarios”. En la conferencia expuse los avances logrados por los pueblos originarios de Chiapas, en su situación vital, con el acompañamiento solidario de personas y organizaciones, señalando la contribución especial de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, durante la etapa en que la dirigió y animó el Obispo Don Samuel Ruiz García (1960-2000) y los agentes de acción pastoral.

Señalé en su momento, el aporte significativo con que contribuyó la Asamblea Diocesana al cambio y transformación social. La Asamblea es un organismo colectivo de autoridad que toma las opciones prioritarias sobre acciones y temática en el trabajo. Algo me distrajo en mi exposición y olvidé hablar de la Opción por la Tierra y su Cuidado, una de las opciones más destacadas en nuestra acción pastoral. La Tierra, en el plan de Dios, cumple su misión al servir a la humanidad, en su condición de madre fecunda y señora de todo ser viviente, y, en reciprocidad, el ser humano cuida de ella, defiende sus derechos… Si, la tierra es la Madre Tierra, libre, servidora y soberana.

En el libro del Génesis, el primero de los libros que aparece en la Biblia, habla de la Tierra, fuente de vida, madre fecunda, como también se habla de ella en el libro sagrado de la cultura maya, el Popol Vuh. Dios dispuso a la tierra con toda su riqueza para que cuidara y alimentara a la humanidad y dispuso a su vez a la humanidad para que considerara a la tierra como a una madre fecunda que necesita respeto, atención y cuidados; tierra y humanidad mutuamente se han de cuidarse, proteger y alimentar.

La tierra, como ser viviente tiene también sus derechos, todavía no se han llegado a formular plenamente, aunque desde los años de 1910 vienen diversos países exigiendo los derechos de la tierra ante las Naciones Unidas y han hecho sus propuestas. Este organismo y diversos países han formulado y declarado el Día Internacional de la Madre Tierra, el 22 de abril, en el año 2009 y han formulado derechos sobre diversos aspectos de la misma: agua, aire, montaña, selvas, bosque, medio ambiente, vida marina, defensa de animales y aves en peligro de extinción. En abril de 1919 Abya Yala presentó una formulación precisa.

Me viene al recuerdo las visitas que por los años 2006 y siguientes hice al pueblo de Pinola, hoy Villa Las Rosas, invitado por el P. Emilio, que gustaba junto con la comunidad celebrar la festividad de San Miguel, bajo el título de “El Elotero”, en la que los mayordomos, convertían el templo en una gran milpa, cubriendo las paredes del interior de milpas con sus elotes, altas, majestuosas traídas de las milpas; unas de dos y otras de tres elote. No había otro adorno en el templo que las milpas. Cumplía la milpa con el plan que Dios tuvo en su mente al crearla, aunque, bien sabemos también, que la milpa, el maíz como lo conocemos hoy, fue trabajo del hombre y la mujer de hace siete a ocho mil años. Inicialmente fue un grano menudo, por evolución se logró hacerlo semejante en forma y tamaño al diente humano, dientes que lo trituran y lo hacen digerible para el ser humano. Así cumple su función de ser el alimento básico de muchos pueblos y para muchas otras criaturas vivientes: animalitos, aves, tanto del cielo como de la tierra y aún de las aguas.

Algo muy bello también de la milpa es, en consecuencia al descubrimiento que hicieron de ella los antepasados mayas, según se narra en el Popol Vuf, libro de las tradiciones de dichos pueblos, en el que se lee, el interés que tuvo Dios, Corazón del Cielo y de la Tierra, de crear un ser que le reconociera, considerara y viviera según su voluntad. En orden a este proyecto de humanidad que brotó en la mente divina, se lee, que primero intentó crear el ser humano de lodo de la tierra y hasta amasó tierra y dio vida a unas criaturas humanoides, pero no logró con ellas su objetivo, pues, con las primera aguas tormentosas se desvanecieron en la aguas, volviendo a ser tierra.

El Corazón del Cielo y de la Tierra no se desanimó al ver la falla en su trabajo, por el contario, lo volvió a intentar. En esta ocasión con materiales más sólidos: ramas y troncos de árboles, y apareció la nueva criatura, pero su movilidad y pensamiento fue muy limitado, escaso y sobre todo su corazón. Dichas criaturas no respondían a su plan original divino. Este nuevo contratiempo no debilitó el plan de Dios, quien continuó buscando el modo de darle realidad histórica a lo que bullía en su corazón.

A este proyecto creador de Dios colaboraron diversos animalitos y aves: el cuervo, el gato de monte, el coyote, el zompopo…, quienes le trajeron a Divino Hacedor la semilla, el maíz, su alimento. Con él hizo el Creador masa moldeable, suave, sabrosa en la boca, pues la probó. Con ella hizo figuras humanas a las infundió aliento de vida: los primeros seres humanos, hombres y mujeres los creó. Los vio trabajar, gozar, reír, cantar…amarse y se multiplicaron. Y lo más maravillo fue, dice el texto, que estas nuevas criaturas supieron levantar sus ojos, su mente y corazón al cielo y decir: Padre Nuestro, gracias por la vida, nuestro corazón te alaba y agradece y prendieron sus braseros, quemaron el pom-incienso y el humo, la plegaria, impregnado del aroma suave, el amor, se elevó hasta el sétimo cielo, donde Él habita, y le agradó a Dios.

Desde que conocí este bello relato, que me contaron los tseltales en primer viaje por la selva lacandona, cuando entro y camino entre las milpas siento el cobijo amoroso y tierno de Dios. Y a los pueblos originarios mayenses les he oído decir: de maíz es nuestra carne y nuestros huesos y nos gusta el maíz y agrademos mucho a Dios cuando nuestras cosechas de maíz son abundantes, pues abunda la vida.

Cuando estos relatos los llevaba a otros pueblos originarios, que los desconocían, entre los cuales hice mi labor y presté mi servicio de acompañamiento, vi la alegría en su rostro y aumentaba su autoestima personal y cultural.

Fray Pablo o.p.

27 de noviembre 2022