Lo dejaron todo y siguieron a Jesús
- Buenas noches
- 28 enero, 2024
Buenas Noches.
No faltó alguien, en la tarde del día de ayer -un cierto curioso lector de la Biblia- que me preguntaba por las diferentes versiones que da la Biblia, en los Evangelios de Marcos y Juan, acerca de la elección y llamado que Jesús, el Maestro divino, hizo a sus discípulos Andrés y Simón su hermano y los hermanos también, Santiago y Juan, y aún la versión de Mateo que también habla de dicha elección, por cierto, pescadores todos ellos.
Considero, que no se puede hablar de un error y, en consecuencia, que alguna de estas versiones esté acertada o equivocada. Más bien, considero, que tanto el evangelista Juan, como Mateo y Marcos, no intentan aportar una información histórica fruto de una investigación, sino más bien, su relato tiene otro interés y las pequeñas diferencia de lugar, modo y tiempo, responden sencillamente a tradiciones orales diferentes, puestas por escrito en su momento, no con ánimo de defender una lugar o modo concreto, sino más bien, de presentar a Jesús al inicio de su misión de profeta del “Reino de Dios”, “cumplido el plazo”; y, “yendo de paso, como dice Marcos, junto al mar de Galilea vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores y sintiendo la necesidad de colaboradores en su trabajo del Reino, Jesús les invitó: Vengan conmigo y les haré pescadores de hombres. Y de inmediato dejaron las redes y lo siguieron” (Marcos1,16-18).
Sin duda, a este llamado de Jesús, precedió un tiempo, en que, el Maestro, entró en contacto con Andrés, Pedro, Santiago y Juan, en el que conocieron el plan de Jesús, creyeron en Él, e ilusionados de su proyecto, se comprometieron y le dieron su apoyo, y “dejando las redes lo siguieron”, asumiendo las consecuencias que les pudieran acaecer. Hoy, yo, una vez más, escucho el llamado de Jesús, como me sucedió hace muchos años, y le reitero mi seguimiento y confiado en la fuerza que me viene de su mismo Espíritu, digo: aquí estoy en qué puedo servir.
Hoy, ante la gran asamblea Eucaristía, medité y proclamé en voz alta este pasaje, y, en el nombre de Jesús, invité también a los/as creyentes al seguimiento de Jesús y a la proclamación del Reino de Dios, dado que, el seguimiento de Jesús y la cuestión del Reino de Dios, es cosa no sólo de clérigos y frailes, sino de todas y todos los bautizados, algo que no acabamos de entender y pensamos que la vivencia y el anuncio del Reino es exclusivo de ciertas personas. No, mis lectoras y lectores, cuanto se refiere al Reino de Dios, es más bien, asunto de todo creyente y, aún más, me atrevería a decir, es asunto de toda la humanidad, pues todo hombre y mujer, está llamado/a a una vida recta, solidaria, justa y verdadera, distintivo de todo ciudadano y ciudadana, al Reino.
Nuestra condición humana está hecha y orientada al bien, a lo noble, lo verdadero, lo bello, lo justo, lo santo… al Reino de Dios. De ahí, nuestra condición de persona, de nuestro ser consciente, libre, inteligente y amoroso, armoniza por naturaleza con Dios. El mal moral no existe, más bien, lo que decimos mal, es carencia, ausencia de bien, ¡Qué razón tiene libro sagrado cuando dice: “Hechos a semejanza divina!” (Ge 1,27). En el Libro de las tradiciones mayas se lee, que el proyecto que Dios tuvo al hacer el ser humano, que fuera una criatura que le recociera y lo expresara con naturalidad y sencillez la dignidad y grandeza de su Hacedor. Y Comenta el escritor: “Les damos gracias por habernos creado, ¡Oh Creador y Formador! por habernos dado el ser” (Popol Vuh p. 106, Adrián Recinos). Somos por gracia ciudadanos del Reino de Dios, permanezcamos en Él.
Los discípulos llamados por Jesús, dice el texto: “dejaron las redes”, “dejaron a su padre”, lo dejaron todo. Ese dejarlo todo para dedicarse a las cosas del Reino de Dios, significa hoy para mí, no tanto cambiar o dejar mi trabajo y responsabilidades, familia y dedicarme al servicio del Reino, sino más bien, realizar conscientemente el quehacer, el oficio, la especialidad y responsabilidades que yo, ustedes, tengan y tengamos y hacerlo consciente, vivir con la familia con alegría, con servicialidad y solidaridad, con rectitud y justicia, superando cansancios, celos, rutinas, quejas, disgustos, dificultades; eso es tu vivir el Reino de Dios, ser ciudadano del mismo y colaborar en su construcción. Así de sencillo, desde tu vivir diario consciente, amoroso y libre.
Fray Pablo o.p. 21 de Enero 2024.