El Pregón Pascual
- Buenas noches
- 16 abril, 2023
Buenas Noches
Rompió el día, amaneció y todavía en mi corazón resonaba el eco del Pregón Pascual. Inicia exhortando a la alegría y al gozo, diciendo una y otra vez: Alégrense los coros de los Ángeles, las jerarquías del cielo, goce la tierra, el universo eleve su voz, levante la humanidad su corazón decaído, siéntanse libres de las tinieblas que cubren el orbe por la victoria de Señor tan poderoso, Cristo, que ha vencido la muerte, ha sido glorificado.
Ayer, frente a la sinigual y bella fachada del Templo de Santo Domingo, a las siete de la tarde, ya obscuro, encendimos el fuego nuevo, cuya llama parecía danzar de gozo al son de sí misma y del viento cálido de una noche de fe y primavera. Fuego, símbolo de una larga cuaresma que quemó y purificó las miserias de mí corazón y del corazón humano de los/as creyentes, de cuantos optaron por limpiar su vida de las tinieblas de sus delitos y ser restituidos a la gracia, a la amistad y agregados a la comunidad de los justos y santos.
Junto al fuego nuevo, en la noche obscura iluminada por su luz, nos centramos, rodeados de una multitud, en el Gran Cirio Pascual, que revestimos con los signos de la Pasión del Señor: marcamos sobre él la cruz símbolo redentor; las llagas del costado, manos y pies, las señalamos con incienso oloroso; letras misteriosas: Alba y Omega, encima y bajo la Cruz, que hablan de Principio y Fin y, para indicar el hoy histórico en que se realiza tal acción, escribimos 2023. Encendido el Gran Cirio, canté: “Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”.
La muchedumbre que esperaba ansiosa el momento, encendió con fe su candela, vela o cirio en el Gran Cirio, Cristo, indicando con ese gesto, que le daban cabida en su corazón y vida, dejando que iluminara su ser esencial e inmortal. A partir de ese instante, avanzamos a las puertas del templo y entramos en él, derramando la luz a cuantos acercaban su cirio, al tiempo que proclamaba con fuerte voz, hasta tres veces, en un templo iluminado por la luz del Gran Cirio compartida: “Luz DE CRISTO”, y el impresionante coro de cientos de voces contestaba: “DEMOS GRACIAS A DIOS”.
Así, a noche, con gran gozo y alegría celebramos y anunciamos la exaltación, la glorificación, la resurrección de Cristo. En definitiva, un Cristo Vivo y que vive en mí; la muerte no pudo con Él. De ahí, que el Pregón Pascual, repetitivo y apasionado, no cesaba de alabar la noche, y, hasta la calificaba de “santa, clara como el día, que ahuyenta los pecados, lava las culpas expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos”; noche “en que se une el cielo y la tierra, lo humano con lo divino…”; noche en que rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo del dolor, la angustia y la muerte…
Y toda esta maravilla, es fruto de este Gran y Humilde Cirio, Cristo que devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, que, aunque distribuye la luz, no mengua al repartirla, pues “se alimenta de cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa”. La creación entera, las criaturas todas del cielo, de la tierra y hasta de los abismos más profundos del mar, por Cristo, dan un paso en esta noche en su liberación, esperando, ansiosamente que los hijos de Dios nos convirtamos de las injurias y modos depravados que tenemos hacia ella. Cristo es el gran impulsor con su vida y entrega de la total liberación nuestra y del universo.
Fray Pablo o.p. 9 de abril 2023.
Nota. Consulten, por favor, en internet la Expresión, PREGÓN PASCUAL, no se conformen con esta página.