San Lorenzo Martir

Buenas Noches.

Ciudad de Roma, agosto 6 año 258, el papa Sixto II fue preso y llevado ante el Prefecto de la ciudad; fue condenado y ejecutado por su fe cristiana, al negarse a rendir culto al emperador romano de nombre Valeriano; Junto con él fueron ejecutados cuatro diáconos. Meses antes había sido degollado en su propia sede pontificia el papa Esteban I.

Dice la leyenda que el papa Sixto II, al ser llevado camino del martirio, se encontró con su diácono Lorenzo, que le dijo: “¿A dónde te llevan, querido padre, sin tu hijo? ¿A dónde te apresuras, santo padre, sin tu diácono? Nunca antes subiste al altar del sacrificio (sacrificio eucarístico) sin tu servidor. ¿Ahora vas hacerlo sin mí?”. Tal era el cariño que Lorenzo tenía hacia el papa Sixto II, a quien atendía con afecto sincero con su oficio diaconal en la Iglesia de Roma. El papa Sixto, mirándolo con ternura de padre amoroso, profetizó: “En tres días tú me seguirás”.

Narra la historia, que no pasó un día, sin que el Prefecto romano, convocara al diácono Lorenzo ante su tribunal y le interrogara minuciosamente. Enterado el Prefecto, que Lorenzo era el custodio y responsable de los bienes y tesoros de la Iglesia de Roma, le conminó a que, en el plazo de tres días, le entregara todos los bienes y tesoros de la Iglesia.

Lorenzo, aprovechó esos tres días que le diera de plazo el Prefecto, para reunir los bienes de la Iglesia de Roma: pobres, enfermos, lisiados, huérfanos y viudas; los desarrapados y excluidos de la sociedad romana a quienes acompañaba en sus tristezas y los socorría en su necesidad, y se presentó con ellos en la audiencia con el Prefecto al tiempo que le decía: “Señor, estos son los tesoros y bienes de la Iglesia, que atiendo cada día, recíbalos”.

El Prefecto reaccionó, airado: “Reo es de muerte”, como, en su momento, sentenció el sumo pontífice a Jesús. Dice la tradición, que Lorenzo fue asado a fuego lento en una parrilla, sin manifestar dolor ni contradicción alguna. Esto, según el Martirologio jeronimiano, sucedió en Roma, ante cientos de testigos, el día 10 de agosto del año 258. Sus restos fueron enterrados en la vía Tiburtina, cerca del Campo de Verano (1), sobre los cuales, más tarde, el papa San Dámaso (366-384), construyó la Basílica de San Lorenzo, digna de ser visitada. Cuando el papa Sixto, en el año 257, fue nombrado papa de la Iglesia, Lorenzo fue ordenado diácono (servidor) encargado de administrar los bienes de la Iglesia y del cuidado de los pobres. La tradición afirma que San Lorenzo nació en Huesca, la Hispania Tarraconensis.

San Lorenzo, es uno de los Santos más venerados de la Iglesia católica; venerado también por la Iglesias ortodoxa, luterana, anglicana…. Es también Patrón de muchísimas iglesias parroquiales, entre ellas se encuentra la Parroquia de Zinacantán, Chiapas, que, desde el año 1545, quedó bajo el patronazgo de Santo Domingo y San Lorenzo, quedando definitivamente como patrón de la misma, San Lorenzo Mártir, entre los años 1778 al 1780.

El día 10 de agosto del presente año, días pasados, celebramos con gran solemnidad la festividad de San Lorenzo Mártir. Iniciamos la fiesta con una magna peregrinación, desde la iglesia de san

Sebastián y mercado de flores, al templo principal de san Lorenzo.

Era tal la muchedumbre de fieles, que hubo de celebrarse la Eucaristía en el gran atrio del templo, presidida por el obispo Rodrigo Aguilar Martínez de la diócesis de san Cristóbal de Las Casas y los cuatro religiosos dominicos: fray Mauricio, fray Alfonso, fray Héctor y un servidor, fray Pablo, la presencia del cabildo de la tradición: alcalde mayor y menor, cuatro regidores y dos escribanos, mayordomos, alféreces, sacristanes, pixcal…. Fue un testimonio parroquial de fe y comunión solidaria. En ella renovaron su compromiso de servidores los catequistas y ministros de la Eucaristía a la comunidad, tanto de la cabecera como de los 50 parajes de la parroquia y del municipio.

El Sr. Obispo, Mons. Rodrigo, exhortó a todos los participantes en la Eucaristía, que bien pudieron haber sido unos mil quinientos, a seguir la actitud de servicio y amor solidario de San Lorenzo hacia los pobres, y hacer, de la comunidad parroquial, una iglesia de los pobres y al servicio de los pobres, en el sentir evangélico del papa Francisco, como lo afirmó el día de su nombramiento, en que manifestó que deseaba una Iglesia Católica más austera, autonombrándose, Francisco, en memoria de san Francisco de Asís, a quien calificó, de “el hombre que nos da su espíritu de paz, un hombre pobre” y añadió, “¡cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!” (cf EG, 4).

Me agrada, proclamar aquel pasaje de la plegaria eucarística que ofrece el ritual de la Santa Cena, que reza: “Que todos seamos uno en la mente y en el amor. Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos el gesto y la palabra oportuna ante el hermano sólo y desamparado, ayúdanos a sentirnos disponibles ante toda miseria humana. Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de paz y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando”.

Sea nuestra nota distintiva de seres humanos, la solidaridad amorosa y eficaz con los hermanos/as oprimidas y explotados en nuestro espacio vital y más allá del mismo.

Fray Pablo o.p. 13 agosto 2023.

(1) En el Cementerio de Verano, Roma, descansa mi hermanita María Iribarren, desde el 17 de marzo del año 2015.